Entendiendo las grasas. Un tema incomprendido

Las grasas, 

¡Ay qué tema controvertido! Algunos las idolatran y las usan para potenciar su energía y salud, mientras que otros más escépticos las evitan porque desde siempre han escuchado que causan ataques súbitos al corazón, cáncer y otras muchas patologías impronunciables. Lo cierto es que esto es solo un mito y está muy alejado de la realidad, ya que nuestros cuerpos necesitan grasas para sobrevivir siendo esenciales en un número importante de procesos que se llevan a cabo todos los días en nuestro organismo. 

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¿Qué rol cumplen las grasas en nuestro cuerpo?

  • Las grasas se comportan como una increíble fuente de energía. Pues son capaces de proveer 9 calorías por gramo, mientras que los hidratos de carbono y las proteínas solo proveen 4. Esto quiere decir que las grasas son un combustible esencial para que podamos funcionar correctamente todos los días.
  • Nos protegen del frío y de las secuelas negativas que puede provocar en nuestro cuerpo. 
  • La grasa es el manto que protege nuestros órganos internos. 
  • Ayuda a que las células del cuerpo creen nuevas membranas. 
  • Producen las hormonas necesarias para que la vida sea como es (una perfecta sinfonía). 
  • Son las encargadas de que las vitaminas liposolubles A, D, E y K puedan ser absorbidas por el cuerpo.
  •  Protegen nuestro sistema nervioso. 
  • Aceleran el metabolismo y promueven la pérdida de peso.
  • Se encargan de que nuestra piel sea vibrante y saludable. 
  • Reducen la inflamación. 

Tipos de grasa

Ahora bien, no todas las grasas se comportan igual siempre ni nuestro cuerpo las interpreta como debería si están procesadas, refinadas o en cantidades exageradas. Como todo en la vida, esta área de la nutrición también tiene ciencia y es importante conocer sus parámetros para no confundirnos al momento de elegir cuál vamos a utilizar o consumir. 

Grasas saturadas 

Las grasas saturadas son aquellas que se solidifican a temperatura ambiente. Pueden provenir de fuentes animales (como la mantequilla) o de fuentes vegetales como el aceite de babasu, el aceite de coco o el aceite de palma. Pese a que en el imaginario colectivo se ha satanizado este tipo de grasa, lo cierto es que no todas las grasas saturadas son malas: el aceite de coco por ejemplo, es antimicrobiano, reduce la inflamación y facilita la digestión. Aunque hay que limitar el consumo de este tipo de grasa, es mejor hacerlo esquivando aquellas que vienen en forma hidrogenada o de grasas trans. 

Por otro lado, es importante resaltar que las grasas saturadas de calidad son increíbles a la hora de proveer energía al cuerpo. Estas grasas tienen menos probabilidad de convertirse en grasa acumulada porque son absorbidas rápidamente por el torrente sanguíneo, al mismo tiempo que son usadas como recurso energético por el cuerpo.

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Grasas monoinsaturadas

Este ácido graso hace parte de la serie Omega 9. Su consistencia es líquida a temperatura ambiente pero se solidifica una vez que es refrigerado. Algunos ejemplos saludables de grasas monoinsaturadas son el aceite de oliva, los aguacates, las almendras, las avellanas y las macadamias. Se ha demostrado que consumir esta grasa regularmente reduce el riesgo de padecer ataques al corazón, artritis y cáncer. 

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Grasas poliinsaturadas

El omega-3 y el omega-6 hacen parte de este tipo de grasa y son ácidos grasos esenciales que nuestros cuerpos son incapaces de sintetizar. Son grasas líquidas independiente de donde sean almacenadas y muy sensibles al calor y a la luz, por lo que es un aceite ideal para utilizarse en frío y ser aderezado a ensaladas, sopas o batidos. Las grasas poliinsaturadas han ganado especial atención de los científicos en los últimos años debido a que se ha demostrado que tienen una gran habilidad para reducir la inflamación, construir correctamente las membranas celulares, mejorar considerablemente la salud del cerebro y hasta reducir el riesgo de enfermedades cardiacas

Aunque se sabe de los beneficios que estas grasas aportan a nuestra salud, también es importante conocer que la proporción ideal de consumo entre el omega-6 y el omega-3 es 4:1. Desafortunadamente muchos de nosotros consumimos una proporción de 20:1 y este hecho es contraproducente hasta el punto de generar en nuestros cuerpos inflamación, enfermedades cardiovasculares, cáncer, artritis, alzheimer y enfermedades autoinmunes. Es decir, justo lo opuesto a si las consumimos en las cantidades correctas. 

Grasas hidrogenadas o grasas trans

Si existe alguna grasa villana, estas son las grasas trans. Este tipo de grasa ocurre cuando los aceites líquidos (los poliinsaturados) son transformados a algo más untuoso y esparcible como la margarina. El proceso que se lleva a cabo es a través de la hidrogenación de un aceite poliinsaturado que termina por transformarse en una grasa saturada. En medio de este proceso se pierden todas sus proteínas, fibras, vitaminas y minerales debido a las altas temperaturas que son utilizadas en el destilado. Y esto no es más que una mala noticia, pues nuestros organismos no están capacitados para leer la información de un aceite deformado. Al final, el consumo excesivo de grasas trans terminan por crear el hábitat perfecto en nuestro cuerpo para que el cáncer prolifere y la inflamación se apodere de nuestras células. 

¿Cómo escoger grasas beneficiosas e incluirlas en la dieta?

  •  Escoge aceites que estén en botellas oscuras.
  •  Compra aceites orgánicos y prensados en frío.
  •  Si vas a cocinar a altas temperaturas, mejor opta por aceites como el aceite   de coco o el ghee que son más estables a estas temperaturas.
  •  Come más frutos secos y semillas sin salar o sin azúcares refinados   añadidos.
  •  Adereza tus ensaladas con aceite de cáñamo, de linaza o de oliva. 
  •  Añade siempre un factor lipídico a tus batidos. Esto ayudará a que el índice   glucémico sea más estable cuando ingrese al torrente sanguíneo.

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